La gente habla sobre el tiempo, solo por hablar acerca de algo: hace frío, hace calor... nunca falla, aunque la respuesta al comentario sea un monosílabo.
La gente habla de lo que hace, solo (también) por hablar acerca de algo... aunque una vez que la conversación se inicia, puede que alguien se entusiasme hablando mucho sobre su trabajo, sus estudios actuales, lo que hace y lo que pretende hacer. Todo es entusiasmo, todo es positivismo. No importa que Fulano no haga nada bueno por la vida, lo importante es hablar de lo que le gustaría hacer, aunque sea mentira. Lo importante es hacer que suene importante, para que parezca que se es un aporte al mundo. Lo importante es nunca quedar mal. Lo importante es responder "ah, qué bueno", aunque no te parezca que eso es así. "Que no se te note" debiera ser la frase en el escudo nacional.
¿De qué hablo? Bueno... entre otras cosas, de esto:
Metro Alcántara, salida norte, un día cualquiera de 2011. Rubia chilensis (o sea, no tan rubia) se encuentra con rubio chilensis (que es menos rubio aún), y dialogan por unos diez segundos.
— ¡[Nombre de varón]!
— ¡Hola! ¿Cómo estái? Tanto tiempo... (la verdad es que no se veía muy alegre el cabro)
— Sí, po', harto tiempo... Yo bien, ¿cómo hai esta'o?
— Yo, bien pues. ¿Qué ha sido de ti?
— Yo terminé derecho y ahora estoy en [nombre de empresa/estudio], haciendo [cualquier cosa] (lo importante es el tono con que se dice, pa que suene importante, valga mi redundancia)
— Ah, que buena.
— ¿Y tú qué estái haciendo?
— Yo... me salí de bioquímica y... ahora soy orfebre. (Su tono es sincero, pero le falta la positividad exagerada de rigor).
— (cara de sorpresa / qué se hace en estos casos) ...
— Sí...
Y la conversación siguió por unos segundos más, pero no me quedé a escuchar... yo iba camino a... no me acuerdo dónde. Dentista, tal vez.
Pero creo que ya se entendió la idea... y —más precisamente— se entendió lo que no me gusta.
Problemas para dormir hace algunos días. Psiquiatra perdido. Melatonina...
20130413
20121124
Miedo a la gente
Últimamente tengo miedo... de esos miedos que sabes que no debieras tener, de esos miedos que sabes que pueden ser nada. Tal vez no tan 'nada' como el miedo a que se caiga el avión, pero mucho más que el miedo a que te roben/choquen el auto prestado que tuviste que dejar estacionado en plena calle porque no quedaba de otra.
Y para qué explico más si el título ya lo puse: le tengo miedo a la gente.
Arrogancia, prepotencia, violencia y demases faltas de respeto siempre han existido. Hoy siento que se han multiplicado. Si hasta Sergio anda por la vida pensando en cómo desquitarse con el siguiente conductor que le toca nerviosa y odiosamente la bocina a todo el mundo (caso en que no sé a quién le tengo más miedo... si en el fondo la conducta es la misma).
¿De dónde sale tanta ira? Ni idea. En realidad parece que todos necesitan desquitarse con algo o con alguien, y culpar al sistema. Sistema que poco se entiende... ni siquiera estoy segura de que haya realmente un gran sistema o ente que sea la causa de todos los males que la gente necesita descargar. La cosa o el punto es que 'el sistema' no es el objeto del desquite, sino las personas. Eso de creer que desquitándose con la telefonista es atacar a ese sistema (o en este caso a la empresa que funciona mal) es ser iluso.
El asunto seguirá cuando la telefonista ofuscada por el maltrato recibido por el cliente X, ande de mal humor y se decargue con otra persona... probablemente otro cliente, porque —seamos sinceros— no importa que ese otro cliente no le haya hecho nada malo, al final del día todos los clientes caen en el mismo saco como genéricos (commodities) de lo que sea.
Y así, clientes más enojados porque no los trataron bien. Personas que ahora necesitan descargar la ira en otra parte. Digamos otra vez las cosas como son: nadie se da vuelta a increpar al que le hizo enojar. Lo normal es buscar el desquite o contra un inocente, o contra un culpable de cualquier otra cosa. Y vamos multiplicando, como en "Cadena de Favores". Ahora sumémosle a la historia todas las empresas que funcionan mal, y en el resultado parcial ya tenemos a la mitad del país bien irritada.
Como la gente enojada tiende a ser o volverse desesperadamente violenta, "el sistema" decide que hay que tratarlos mal a todos por igual. Casi como delincuentes: Prohíbanles todo, oblíguenlos a hacer sólo eso, a comprar sólo eso otro, a no transitar por ahí... sólo hay derecho a hacer lo que se ha establecido incluso fuera de la Ley, sin mucho sentido más allá de la represalia ciega. Y como en un flexágono, las cosas vuelven a mostrar su cara una y otra vez, desde un punto de vista y desde otro aparentemente igual... siempre las caras ocultas vuelven a salir.
Terminamos con un mundo enojado. Todos contra un sistema del que dicen no formar parte, pero conforman un sistema complementario igual de malo, o peor: un sistema de gente mala sin siquiera querer serlo y sin hacer nada por salir de ahí, porque no tienen idea de que están ahí.
Y yo... haciendo esfuerzos por saludar al chófer de la micro, dar las gracias, no desquitarme con los telefonistas que nunca han tenido culpa de nada... haciendo esfuerzos para que el mundo funcione bien, tengo terror de encontrarme con esos que hacen las cosas mal, que se van a desquitar conmigo de la peor manera posible, por algo que ni les he hecho ni les haré... que se van a descargar conmigo por algo que no he pensado... que van a odiarme porque tienen ganas de odiar a alguien... ¿Quién me va a defender de la gente?
Menstruación, día uno. Sï puede ser que ande más sensible de lo habitual. Incluso (otra vez) quiero ser tonta y feliz)
Y para qué explico más si el título ya lo puse: le tengo miedo a la gente.
Arrogancia, prepotencia, violencia y demases faltas de respeto siempre han existido. Hoy siento que se han multiplicado. Si hasta Sergio anda por la vida pensando en cómo desquitarse con el siguiente conductor que le toca nerviosa y odiosamente la bocina a todo el mundo (caso en que no sé a quién le tengo más miedo... si en el fondo la conducta es la misma).
¿De dónde sale tanta ira? Ni idea. En realidad parece que todos necesitan desquitarse con algo o con alguien, y culpar al sistema. Sistema que poco se entiende... ni siquiera estoy segura de que haya realmente un gran sistema o ente que sea la causa de todos los males que la gente necesita descargar. La cosa o el punto es que 'el sistema' no es el objeto del desquite, sino las personas. Eso de creer que desquitándose con la telefonista es atacar a ese sistema (o en este caso a la empresa que funciona mal) es ser iluso.
El asunto seguirá cuando la telefonista ofuscada por el maltrato recibido por el cliente X, ande de mal humor y se decargue con otra persona... probablemente otro cliente, porque —seamos sinceros— no importa que ese otro cliente no le haya hecho nada malo, al final del día todos los clientes caen en el mismo saco como genéricos (commodities) de lo que sea.
Y así, clientes más enojados porque no los trataron bien. Personas que ahora necesitan descargar la ira en otra parte. Digamos otra vez las cosas como son: nadie se da vuelta a increpar al que le hizo enojar. Lo normal es buscar el desquite o contra un inocente, o contra un culpable de cualquier otra cosa. Y vamos multiplicando, como en "Cadena de Favores". Ahora sumémosle a la historia todas las empresas que funcionan mal, y en el resultado parcial ya tenemos a la mitad del país bien irritada.
Como la gente enojada tiende a ser o volverse desesperadamente violenta, "el sistema" decide que hay que tratarlos mal a todos por igual. Casi como delincuentes: Prohíbanles todo, oblíguenlos a hacer sólo eso, a comprar sólo eso otro, a no transitar por ahí... sólo hay derecho a hacer lo que se ha establecido incluso fuera de la Ley, sin mucho sentido más allá de la represalia ciega. Y como en un flexágono, las cosas vuelven a mostrar su cara una y otra vez, desde un punto de vista y desde otro aparentemente igual... siempre las caras ocultas vuelven a salir.
Terminamos con un mundo enojado. Todos contra un sistema del que dicen no formar parte, pero conforman un sistema complementario igual de malo, o peor: un sistema de gente mala sin siquiera querer serlo y sin hacer nada por salir de ahí, porque no tienen idea de que están ahí.
Y yo... haciendo esfuerzos por saludar al chófer de la micro, dar las gracias, no desquitarme con los telefonistas que nunca han tenido culpa de nada... haciendo esfuerzos para que el mundo funcione bien, tengo terror de encontrarme con esos que hacen las cosas mal, que se van a desquitar conmigo de la peor manera posible, por algo que ni les he hecho ni les haré... que se van a descargar conmigo por algo que no he pensado... que van a odiarme porque tienen ganas de odiar a alguien... ¿Quién me va a defender de la gente?
Menstruación, día uno. Sï puede ser que ande más sensible de lo habitual. Incluso (otra vez) quiero ser tonta y feliz)
20120719
Cuando se cae facebook...
Cuando se cae Facebook, te quejas por la vía del Twitter. Cuando se cae Twitter, te quejas a través de Facebook.
Cuando se caen ambas... ¿qué? ¿LinkedIn? No. En mi caso, Blogger... que me recuerda las ganas de descarga digital que tengo acumuladas, pero que no salen por falta de tiempo. No es que tenga trabajo, pero tengo cosas que planear. Y esta pantallita que veo ahora no me ayuda a inspirar creatividad.
Carpintería. En eso está mi lado maníaco no hiperactivo... si es que eso existe.
Cuando se caen ambas... ¿qué? ¿LinkedIn? No. En mi caso, Blogger... que me recuerda las ganas de descarga digital que tengo acumuladas, pero que no salen por falta de tiempo. No es que tenga trabajo, pero tengo cosas que planear. Y esta pantallita que veo ahora no me ayuda a inspirar creatividad.
Carpintería. En eso está mi lado maníaco no hiperactivo... si es que eso existe.
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