¿No es desagradable escuchar demasiadas veces una misma palabra? Suma (o resta, como quiera usted) puntos cuanto más rebuscada es... y multiplica puntos cuando -además- está mal utilizada. Mal, y puede ser peor: en ese caso, iría con bonus si la palabra es extranjera y existe un término equivalente en español, o en su defecto ya se ha castellanizado. Basta ver en nuestra televisión cualquiera de los noticiarios disponibles.
Pero en estas semanas, hay dos palabras que me ya tienen harrrrta: una es gourmet, y la otra es boutique. Hay que aclarar que nada tengo contra los alimentos más exquisitos ni con las pequeñas tiendas exclusivas. El problema está en todo "emporio" (palabra que voy a odiar pronto) y café que manosea el término gourmet... básicamente, parece haber tanto negocio gourmet que no hay espacio para otro, pero otro nace más pronto que pronto, y se cree diferente, y más exquisito, y más... ¿gourmet? que el anterior. La triste realidad es que cada nuevo emporio gourmet sólo vende más queso "de campo"(*), más mermeladas varias (ojalá de sabores extraños), y más... todo lo que se pueda hacer de forma artesanal en algún lugar de Chile. Por lo menos yo, no me atrevería a preguntar por sal de Cahuil: me sentiré extraterrestre con las miradas que seguramente recibiré; sin embargo, es posible preguntar por cualquier alimento con merkén... aunque no por el merkén mismo (me tinca que así no lo tienen).
Ya no me sonaba bien la palabra boutique cuando veía tiendas de ropa bien fea o malhecha por allá en las galerías del centro. El término "hotel boutique" suena re-bien, hasta que se descubre que cualquier dueño de hotel chico tiene la genialmente mala idea de decir que su hotel es boutique, por lo chiquito no más. Y así, esta semana descubrí que existe una "clínica boutique", pero no estoy segura de entender de qué se trata. ¿Se supone que es más linda, más chica, más agradable? ¿Trae médicos que sólo operan poquito y chiquito? ¿Sirve pa descansar? ¿Viene con su spa incluido, como los nuevos hoteles-boutique? Confiamos en que tienen equipo para RCP, porque no queda de otra. ¿Cómo me iría con un local llamado Boutique Gourmet?
(*) de campo: forma bonita de decir que los productos fueron elaborados por una pequeña empresa que por fortuna y por desgracia, nadie conoce.
20110222
20110211
Dormir mal
Hay gente que no me cree cuando les cuento que duermo mal desde que tengo uso de razón. Más les cuesta creer que lo mejor de que alguna vez me hayan diagnosticado depresión, fue que me recetaron clonazepam... pa dormir más de noche que de día. Hace rato que no tomo medicamentos con estrella verde en su envase... estrellas azules tampoco... pero hace rato que ya asumí que dormir mal es natural en mí.
Tan natural puede ser mi mal dormir, que siempre, SIEMPRE entiendo perfecto cuando alguien me cuenta que pasó mala noche: es que en ese sentido, aún no escucho algo que no me haya tocado vivir. ¿Unos cuantos ejemplos? Lea usted:
Anteayer fui a patinar, y mi brazo derecho duele como si hubiese hecho ejercicio con él. Mal.
Tan natural puede ser mi mal dormir, que siempre, SIEMPRE entiendo perfecto cuando alguien me cuenta que pasó mala noche: es que en ese sentido, aún no escucho algo que no me haya tocado vivir. ¿Unos cuantos ejemplos? Lea usted:
- Clásicos: el problema pa quedarse dormido y el despertar demasiado temprano.
- Despertar en plena madrugada y no poder pegar un ojo.
- Despertar (bien despertadamente) en plena madrugada, después de haber dormido cuando mucho un par de horas, y sentir que es hora de levantarse YA, cuando faltan cinco o seis horas para eso.
- Despertar varias veces por la noche, y tener problemas para conciliar el sueño cada vez, o tener la suerte de poder dormirse de inmediato cada vez.
- Despertar varias veces por la noche, a intervalos fijos (cada hora, o cada dos horas...) O bien, sin frecuencia aparente.
- Soñar demasiadas cosas (o dormir demasiado profundo, varias veces por noche), incluso hasta el punto de no saber si se está en el mundo real o en el mundo de los sueños.
- Tener SERIOS problemas para despertar... por la falta de sueño provocada simplemente por haber dormido mal, porque un sueño realmente demandante se apodera del durmiente... o porque el cuerpo se quedó tieso (sigue durmiendo) mientras la pobre mente trata y trata y trata de convencerlo de que ya era hora de despertar... hace rato.
Anteayer fui a patinar, y mi brazo derecho duele como si hubiese hecho ejercicio con él. Mal.
20110131
Tengo que confesar que...
Confesaré que he pasado más de dos horas viendo qué cosas venden en thinkgeek.com... y hay varias que me gustaría tener. Confieso también que duermo siesta cuando paso la tarde en casa de pololo, porque él duerme siesta cuando está en Sergiolandia. Y confieso que duermo tan profundamente que llego a fase REM: durante el sueño de la tarde de ayer, quería subirme a un tren, pero no podía... siempre había gente. Se iba un poco de gente y llegaba otro poco de gente -como en el metro- pero yo no alcanzaba a subirme. Perdí dos trenes. Traté de subirme a los carros en que nadie se subía, pero eran de carga (uno de ellos estaba lleno de ataúdes viejos). Incluso traté de subirme a lo bruto, como los demás, pero tampoco pude. Al final, después de no entender por qué no era capaz de subirme al carro de carga que no estaba lleno, traté de irme caminando, pero aunque caminaba, no tenía idea de dónde estaba ni a dónde iba...
La noche anterior volví a soñar que volvía a la universidad, pero esta vez estudiaba Comercial. Y como en el sueño del día siguiente, no tenía idea de lo que hacía ahí. Mi amiga Magda lo tenía todo claro, pero yo no. Después la cosa se volvió una película, arrancando de alguien desconocido, sin saber si quien se asoma por la puerta es el perseguidor u otro perseguido. Pero no era película de terror... ¿¿tal vez una de suspenso?? Anyway, queda claro que no tengo idea de dónde estoy parada, ni a dónde voy, y que por mucho que quiera, no me parezco al resto de la gente (tengo claro que eso de querer ser tonta no va a funcionar).
Estoy de vacaciones: no-psicoloco, no-loquero, no-dentista por un buen rato. Hummm... falta apodo pal dentista... ¿dientólogo? ¿ligadiente? ...nah, creo q de momento "dentista" ya suena como apodo de "odontólogo", aunque suene re-normal. En fin: en eso consisten mis humildes vacaciones... no se descarta la posibilidad de salir de paseo por ahí, aunque preferiría pasear en temporada baja (ésa soy yo: siempre queriendo evitar el horario peak).
Sergio suele molestarse cuando le digo que el motivo por el que no quiero ir a su depto (por la tarde de un día de semana) es el exceso de gente en el metro. Yo me molesté cuando me dijo que no le gusta comer pescado con espinas cuando tiene hambre. Supongo que en el fondo es lo mismo, pero no hay caso: él seguirá molestandose porque el amor no es suficiente motivación pa aguantar las aglomeraciones de las seis de la tarde, y yo seguiré molestándome porque el hambre no es suficiente motivación para comerse el pescado, o el pollo... o cualquier animal muerto que contenga sus huesitos. Como este blog es mío, tengo que aclarar que el pescado cocido sin filetear es obra de mi hambre, del querer comer lo más pronto posible... lamento que mi pololo necesite satisfacer el hambre de una forma cada vez más cómoda (la intensidad de su hambre es directamente proporcional a la cantidad de comida requerida, y a la facilidad con que ésta pueda ser consumida). Si en momentos como estos yo odio a su madre por ofrecerle siempre más comida-siempre-lista, ¿odiará él a la mía, que siempre prefiere evitar las aglomeraciones?
Me duele la guata... necesito almorzar.
La noche anterior volví a soñar que volvía a la universidad, pero esta vez estudiaba Comercial. Y como en el sueño del día siguiente, no tenía idea de lo que hacía ahí. Mi amiga Magda lo tenía todo claro, pero yo no. Después la cosa se volvió una película, arrancando de alguien desconocido, sin saber si quien se asoma por la puerta es el perseguidor u otro perseguido. Pero no era película de terror... ¿¿tal vez una de suspenso?? Anyway, queda claro que no tengo idea de dónde estoy parada, ni a dónde voy, y que por mucho que quiera, no me parezco al resto de la gente (tengo claro que eso de querer ser tonta no va a funcionar).
Estoy de vacaciones: no-psicoloco, no-loquero, no-dentista por un buen rato. Hummm... falta apodo pal dentista... ¿dientólogo? ¿ligadiente? ...nah, creo q de momento "dentista" ya suena como apodo de "odontólogo", aunque suene re-normal. En fin: en eso consisten mis humildes vacaciones... no se descarta la posibilidad de salir de paseo por ahí, aunque preferiría pasear en temporada baja (ésa soy yo: siempre queriendo evitar el horario peak).
Sergio suele molestarse cuando le digo que el motivo por el que no quiero ir a su depto (por la tarde de un día de semana) es el exceso de gente en el metro. Yo me molesté cuando me dijo que no le gusta comer pescado con espinas cuando tiene hambre. Supongo que en el fondo es lo mismo, pero no hay caso: él seguirá molestandose porque el amor no es suficiente motivación pa aguantar las aglomeraciones de las seis de la tarde, y yo seguiré molestándome porque el hambre no es suficiente motivación para comerse el pescado, o el pollo... o cualquier animal muerto que contenga sus huesitos. Como este blog es mío, tengo que aclarar que el pescado cocido sin filetear es obra de mi hambre, del querer comer lo más pronto posible... lamento que mi pololo necesite satisfacer el hambre de una forma cada vez más cómoda (la intensidad de su hambre es directamente proporcional a la cantidad de comida requerida, y a la facilidad con que ésta pueda ser consumida). Si en momentos como estos yo odio a su madre por ofrecerle siempre más comida-siempre-lista, ¿odiará él a la mía, que siempre prefiere evitar las aglomeraciones?
Me duele la guata... necesito almorzar.
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