Pasaba por aquí, y me dieron ganas de escribir. Fin. Aquí estoy, escribiendo.
Anoche soñé que un gordo feo me perseguía... y me perseguía y me perseguía... y el desgraciado siempre me encontraba; a veces se demoraba, pero terminaba por encontrarme. Luego yo me arrancaba como podía, y a donde fuera que se pudiera correr. Cuando creía que ya me había escapado o escondido bien, respiraaba aliviada, pero el desgraciado me volvía a encontrar. Horror... muy gordo, muy feo, muy enfermo de la cabeza (no como yo, que sólo parezco loca, a veces). Él solo quería estar conmigo... muy conmigo, mientras yo sentía que me querían comer viva.
Que el mundo me acuse de discriminadora, pero yo no podría salir (entiéndase andar o pololear) con un hombre gordo. No sé... me dan "cosa". Y eso que sí conozco machos más que corpulentos, bien pasados de peso y todo aquello... y me caen bien, por algo son o han sido mis amigos. Pero hay algo que me desagrada, y no sé qué es. También está el mito de que gordito es sinónimo de calentito. Y es mito: los pocos abrazos que he recibido de parte de gorditos, son heladísimos... ¿Tendrá que ver con la aparente facilidad para sudar? Ajjj... lo siento, no es intencional... sencillamente es desagradable y no puedo evitar sentir eso.
¿Y si Sergio engordara hasta esos límites, producto de mi afición a la cocina y a la comida? Uy... en primer lugar, eso es casi imposible por lo mucho que se cuida a sí mismo, y en segundo lugar... ehmmm... no sé... supongo que podré inventar comida bien fibrosa y sabrosa, para llenar el estómago de cosas poco aprovechables, pero con formatos apetecibles. ¿Una dieta encubierta?
En los últimos días he disfrutado de comida que no requiere masticación: es que el arco inferior de mi boca ya tiene su aparataje ortodóncico, así es que no he podido comer como la gente normal. He desayunado porridges de avena y he hecho puré de lo que se me ha antojado, inspirada yo por hummus y tahine... que todavía no se ven en el horizonte cercano. Ahora que lo pienso... me acabo de dar cuenta de que casi no he comido carne.
Odio no poder quedarme dormida. Odio despertar demasiado temprano.
Odio más aún que esas cosas ocurran una después de la otra, en cualquier orden.
20101125
20101111
(Re)haciendo mi CV
Puchas que es estresante escribir un curriculum vitae. Cuando chica me parecían tremendamente fáciles, pero claro, los CV que veía eran listas de datos de candidatos a garzones y ayudantes de cocina, ninguno de ellos muy letrados, buscando un trabajo que no es tan difícil de encontrar. De aquella época recuerdo bien que todos los CV eran iguales: se titulaban "Curriculum vitae", y parecían un formulario relleno... nombres, apellidos, RUT, fecha de nacimiento, dirección, teléfono, nombre del colegio (haber estado en más de un colegio era alargue de CV seguro), fechas y lugares donde se ha trabajado antes (haber ayudado al papá a atender el almacén de la familia por más de diez años también vale pa alargar CV)... etc. Y de ahí nace mi necesidad casi vital por tener un CV menos igual al de los demás.
Hay reglas y sugerencias por ahí sobre cómo escribir un CV. Una dice que hay que evitar ocupar más de una o dos páginas... y también hay una creencia popular que dice que "todo sirve pa'l curriculum". Pues yo, que no tengo experiencia laboral en serio, estoy teniendo serios problemas para hacer que mi CV se quede en una página, y eso que he omitido datos irrelevantes como mi domicilio, RUT y fecha de nacimiento. También omito que mis padres tuvieron restaurant y he sido cajera y ayudante de cocina antes de llegar a la adolescencia. Tampoco he puesto el colegio del que salí, ni el colegio en que estuve en (y sólo en) primero básico (ahora hay un edificio ahí y ni me acuerdo del nombre del colegio) ¿Por qué solía ser relevante el colegio en que se estudió? A mí me parece que si no se trataba de un colegio técnico, comercial o industrial, que efectivamente entregó un título, de nada sirve publicarlo. En fin... hago lo posible por hacer que quepa en una página y no puedo. Creo que un factor importante está en que antiguamente los CV se escribían a máquina, y el tamaño favorito de papel era el de oficio, con sus 33 cm de largo. Ahora que preferimos usar papel tamaño carta, tenemos como... ¿seis? centímetros menos para escribir. Oh, y todavía no llego a la parte en que menciono que hablo inglés... tampoco voy a poner que hago traducciones varias (para mi papá... ¡ups! Pero no es menor, porque se trata de lenguaje legal & bussinesssss y conceptos mineros varios... si hasta un paper viejo traduje por ahí), y ocultaré mi pequeña manía por la ortografía... y me niego a poner que me saqué un 7 en la tesis.
Está difícil esto de autopublicitarse en pocas palabras: al principio no se sabe qué se puede escribir, luego empiezan a aparecer las cosas y hay que resumir. Y mientras se decide cuál información se comparte primero (porque lo demás se guarda para la entrevista), está la sensación de que nada es suficientemente bueno por sí solo.
También es difícil mostrar todo lo que se sabe y todo lo que se sabe hacer: en este mundito con nombre de ají, "el que mucho abarca..." y si sabes hacer muchas cosas eres como un fenómeno no especializado, o un genio... que puede hacer temblar a cualquier potencial jefe. ¿Qué probabilidad existe de ser contratado directamente por los dueños de una empresa? Los dueños son dueños, nunca dejan de ser jefes, y necesitan gente que haga malabares (o sea... de todo), sería mi mejor opción, jajajajaja...
Ya no sé dónde están los archivos de mis dos CV hechos en el pasado... ni siquiera estoy segura de haberlos usado. Lo mismo esta vez: lo hago por si acaso, pero esta vez puede ser más en serio. Lo único que recuerdo es que mi CV se escribe con letra de color azul oscuro. Y lo único que tengo claro hoy es que me gusta el CV gringo, en que después de los datos de contacto, sigue la sección del perfil: véndase usted, sin importar qué, cómo, cuándo y dónde fue que trabajó o estudió... eso viene después, porque es parte de su pasado.
Sí voy a decir que me gusta comer, y cocinar (para comer). Es que... esa sí que soy yo.
Hay reglas y sugerencias por ahí sobre cómo escribir un CV. Una dice que hay que evitar ocupar más de una o dos páginas... y también hay una creencia popular que dice que "todo sirve pa'l curriculum". Pues yo, que no tengo experiencia laboral en serio, estoy teniendo serios problemas para hacer que mi CV se quede en una página, y eso que he omitido datos irrelevantes como mi domicilio, RUT y fecha de nacimiento. También omito que mis padres tuvieron restaurant y he sido cajera y ayudante de cocina antes de llegar a la adolescencia. Tampoco he puesto el colegio del que salí, ni el colegio en que estuve en (y sólo en) primero básico (ahora hay un edificio ahí y ni me acuerdo del nombre del colegio) ¿Por qué solía ser relevante el colegio en que se estudió? A mí me parece que si no se trataba de un colegio técnico, comercial o industrial, que efectivamente entregó un título, de nada sirve publicarlo. En fin... hago lo posible por hacer que quepa en una página y no puedo. Creo que un factor importante está en que antiguamente los CV se escribían a máquina, y el tamaño favorito de papel era el de oficio, con sus 33 cm de largo. Ahora que preferimos usar papel tamaño carta, tenemos como... ¿seis? centímetros menos para escribir. Oh, y todavía no llego a la parte en que menciono que hablo inglés... tampoco voy a poner que hago traducciones varias (para mi papá... ¡ups! Pero no es menor, porque se trata de lenguaje legal & bussinesssss y conceptos mineros varios... si hasta un paper viejo traduje por ahí), y ocultaré mi pequeña manía por la ortografía... y me niego a poner que me saqué un 7 en la tesis.
Está difícil esto de autopublicitarse en pocas palabras: al principio no se sabe qué se puede escribir, luego empiezan a aparecer las cosas y hay que resumir. Y mientras se decide cuál información se comparte primero (porque lo demás se guarda para la entrevista), está la sensación de que nada es suficientemente bueno por sí solo.
También es difícil mostrar todo lo que se sabe y todo lo que se sabe hacer: en este mundito con nombre de ají, "el que mucho abarca..." y si sabes hacer muchas cosas eres como un fenómeno no especializado, o un genio... que puede hacer temblar a cualquier potencial jefe. ¿Qué probabilidad existe de ser contratado directamente por los dueños de una empresa? Los dueños son dueños, nunca dejan de ser jefes, y necesitan gente que haga malabares (o sea... de todo), sería mi mejor opción, jajajajaja...
Ya no sé dónde están los archivos de mis dos CV hechos en el pasado... ni siquiera estoy segura de haberlos usado. Lo mismo esta vez: lo hago por si acaso, pero esta vez puede ser más en serio. Lo único que recuerdo es que mi CV se escribe con letra de color azul oscuro. Y lo único que tengo claro hoy es que me gusta el CV gringo, en que después de los datos de contacto, sigue la sección del perfil: véndase usted, sin importar qué, cómo, cuándo y dónde fue que trabajó o estudió... eso viene después, porque es parte de su pasado.
Sí voy a decir que me gusta comer, y cocinar (para comer). Es que... esa sí que soy yo.
20101018
¿Y ahora qué?
Otra vez vivo dentro de un paréntesis, buscando una pausa que explique cosas, pero ninguna cosa en especial. Mi amiga Marcia se casa, pero no con un francés, sino con un español. Nunca creí que ella fuera de las personas que se casan, pero se casa... A diferencia de las amigas que viven en suelo nacional, la marcianita no va a hacer una típica fiesta llena de gente... ahora vuelvo a reconocer a mi amiga: nunca con ánimos de ser una blanca novia de vestido gigante que entra nerviosísima a una iglesia repleta de amigos y familiares, no. Una boda civil con pocos invitados y un paseo por Venecia como luna de miel... sí, ésa sí es Marcia. Y yo... a veces me siento mal por no "crecer", y otras veces me siento bien de... sentirme adolescente. Me siento un poco sola cuando veo que todas se quieren casar (y se casan), mientras yo no quiero hacerlo. Parece que la gente pasara a otra dimensión de felicidad, en la que se sienten superiores a los solteros... y los que eligen soltería están en una categoría menor aún. Puede que hablar de niveles y categorías sea un poco exagerado o despectivo, pero es que la distancia que se siente desde acá es abismante: casi como cuando la depresión iba ganando y nadie era capaz de aceptar que no me sentía bien (metáfora: yo en el fondo de un pozo seco, y mis amigos arriba diciéndome que el día está lindo mientras miran pa' otro lado).
Por otra parte, he estado soñando de todo... pero sin muertos... al menos no en los sueños de los que quiero hablar. Quiero hablar de sueños en los que llego a pensar -y preguntarme- si estoy soñando; no es algo que me pase en todos los sueños ni algo que me haya pasado muchas veces... pero tres veces en una semana creo que ya es notablemente raro. Me soñé pidiendo trabajo como profe, me soñé arrancando de pretendientes (feos) para un baile importante (casi-casi como de película de princesas Disney), me soñé siendo una loca que encontró lucidez sólo al poder hablar de frutales, y hasta me soñé hablando en francés, otra vez... mientras en la vida real mi vocabulario en francés no pasa de saludos, porfavores y gracias... y bueno... sí... un par de verbos... o dos... pero no más... ah, sí... y algo de números chicos... aunque sigo confundiendo el seis y el dieciséis (así como el pescado y el veneno). Volviendo a los sueños en que pienso si estoy soñando... podríamos pensar que estoy durmiendo muy profundo... pero la verdad es que aún tengo momentos de insomnio. Hasta el momento tengo que decir que es más fácil pelear contra el jet-lag que contra el inicio del horario de verano... aunque todavía no uso técnica anti-jetlag para paliar el horario de verano.
Dicen que tener un grillo trae buena suerte, pero aún no veo mucho de suerte en tener un bicho escondido en mi habitación, que suena a cada rato y que no deja dormir. En un par de meses he tenido dos... el primero murió; el de esta semana fue encontrado ayer y puesto en la terraza. ¿Qué clase de suerte se supone que trae? ¿Habrá que aguantar al bicho todo el tiempo?
Ceremomia de título el jueves. ¿Será suficiente un Armonyl para no golpear a la histérica que llora ni romper mi diploma antes de que llegue a manos de mis papás?
Por otra parte, he estado soñando de todo... pero sin muertos... al menos no en los sueños de los que quiero hablar. Quiero hablar de sueños en los que llego a pensar -y preguntarme- si estoy soñando; no es algo que me pase en todos los sueños ni algo que me haya pasado muchas veces... pero tres veces en una semana creo que ya es notablemente raro. Me soñé pidiendo trabajo como profe, me soñé arrancando de pretendientes (feos) para un baile importante (casi-casi como de película de princesas Disney), me soñé siendo una loca que encontró lucidez sólo al poder hablar de frutales, y hasta me soñé hablando en francés, otra vez... mientras en la vida real mi vocabulario en francés no pasa de saludos, porfavores y gracias... y bueno... sí... un par de verbos... o dos... pero no más... ah, sí... y algo de números chicos... aunque sigo confundiendo el seis y el dieciséis (así como el pescado y el veneno). Volviendo a los sueños en que pienso si estoy soñando... podríamos pensar que estoy durmiendo muy profundo... pero la verdad es que aún tengo momentos de insomnio. Hasta el momento tengo que decir que es más fácil pelear contra el jet-lag que contra el inicio del horario de verano... aunque todavía no uso técnica anti-jetlag para paliar el horario de verano.
Dicen que tener un grillo trae buena suerte, pero aún no veo mucho de suerte en tener un bicho escondido en mi habitación, que suena a cada rato y que no deja dormir. En un par de meses he tenido dos... el primero murió; el de esta semana fue encontrado ayer y puesto en la terraza. ¿Qué clase de suerte se supone que trae? ¿Habrá que aguantar al bicho todo el tiempo?
Ceremomia de título el jueves. ¿Será suficiente un Armonyl para no golpear a la histérica que llora ni romper mi diploma antes de que llegue a manos de mis papás?
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